Notas de Interés

La biodiversidad gana protagonismo en la estrategia ambiental de la industria farmacéutica
La IFPMA identifica cuatro ejes para reducir el impacto ambiental del sector: cadenas de valor responsables, medicamentos más sostenibles, acción climática e integración de la naturaleza en la gestión empresarial.

La sostenibilidad en la industria farmacéutica comienza a ampliar su foco. Además de la reducción de emisiones y el consumo energético, la protección de los ecosistemas y la biodiversidad adquiere un papel cada vez más relevante dentro de las estrategias ambientales del sector.

 

Así lo plantea la Federación Internacional de Asociaciones de Fabricantes Farmacéuticos (IFPMA) en su informe Planeta sano, personas sanas, que analiza la contribución de la industria farmacéutica innovadora a los objetivos del Marco Global de Biodiversidad. Según el documento, las compañías miembros de la organización ya desarrollan acciones vinculadas con 18 de los 23 objetivos establecidos por este marco internacional.

 

El planteo parte de una premisa cada vez más presente en las estrategias de sostenibilidad corporativa: la salud humana y la salud de los ecosistemas están estrechamente relacionadas. Los cambios en el uso del suelo pueden favorecer la aparición y transmisión de enfermedades infecciosas, mientras que el cambio climático y la contaminación modifican las condiciones ambientales que impactan sobre la salud de las poblaciones.

 

Para la industria farmacéutica, esta relación también supone revisar el impacto ambiental asociado a sus operaciones, productos y cadenas de suministro. En este sentido, la IFPMA estructura sus propuestas alrededor de cuatro líneas de acción: desarrollar cadenas de valor responsables, reducir el impacto ambiental de los medicamentos, profundizar la acción climática e incorporar la naturaleza dentro de los sistemas de gobierno corporativo.

 

En materia de producción, uno de los principales desafíos pasa por avanzar hacia cadenas de suministro con menor impacto sobre los ecosistemas. Esto incluye el abastecimiento responsable de ingredientes y materiales de envase, así como la búsqueda de alternativas que reduzcan la presión sobre especies sensibles.

 

Un ejemplo es la sustitución de reactivos derivados del cangrejo herradura por el Factor C recombinante para la detección de endotoxinas bacterianas. Este tipo de innovación permite abordar simultáneamente necesidades vinculadas con el control de calidad y la conservación de recursos naturales.

 

La estrategia también alcanza a las propias instalaciones industriales y centros de investigación. La implementación de planes de biodiversidad puede incluir restauración de hábitats, recuperación de espacios degradados y utilización de especies vegetales autóctonas en los establecimientos productivos y científicos.

 

Otro de los puntos centrales es la reducción del impacto ambiental asociado al ciclo de vida de los medicamentos. La gestión eficiente del agua, el tratamiento de aguas residuales, la reducción de residuos, la fabricación responsable de antibióticos, la circularidad de los envases y el desarrollo de procesos basados en química sostenible aparecen como áreas prioritarias.

 

Esta mirada se vincula además con la necesidad de abordar de manera conjunta la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. La transición energética de las plantas farmacéuticas constituye, en este contexto, una de las herramientas principales. Entre las alternativas consideradas se encuentran los acuerdos de compraventa de energía renovable (PPA), la generación de electricidad dentro de las propias instalaciones y el uso de certificados de energía renovable.

 

Los avances en descarbonización muestran el grado de incorporación que estas estrategias ya tienen dentro del sector. De acuerdo con la IFPMA, el 97% de sus empresas miembro cuenta con programas de descarbonización, mientras que el 82% estableció objetivos alineados con la iniciativa Science Based Targets (SBTi) y con una trayectoria compatible con la limitación del calentamiento global a 1,5 °C.

 

La recuperación de ecosistemas también puede integrarse a estas políticas. La inversión en proyectos de reforestación y restauración de cuencas hidrográficas permite combinar objetivos de captura de carbono con acciones destinadas a recuperar hábitats y fortalecer los servicios que brindan los ecosistemas.

 

En paralelo, la biodiversidad comienza a incorporarse a las estructuras de gobierno corporativo. Esto implica que los factores vinculados con la naturaleza dejen de ser exclusivamente una cuestión ambiental para formar parte de los procesos de evaluación de riesgos, planificación estratégica y toma de decisiones empresariales.

 

En este punto adquieren relevancia marcos como las recomendaciones del Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD), la Directiva europea sobre información corporativa de sostenibilidad (CSRD) y las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS), que impulsan una mayor transparencia sobre los impactos, riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad.

 

Para la industria farmacéutica, el desafío será traducir estos compromisos globales en acciones concretas dentro de las plantas, los laboratorios y las cadenas de suministro. La sostenibilidad deberá avanzar desde los objetivos corporativos hacia decisiones vinculadas con materias primas, procesos productivos, consumo de agua y energía, gestión de residuos, envases y logística.

 

La propia IFPMA sostiene que el sector debe continuar trabajando junto con gobiernos, organismos multilaterales e instituciones científicas para alcanzar los objetivos del Marco Global de Biodiversidad.

 

De esta manera, la protección de la biodiversidad se incorpora a una agenda ambiental farmacéutica que hasta ahora estuvo fuertemente concentrada en la descarbonización. Para las compañías, el próximo paso será integrar ambas dimensiones en una estrategia de producción sostenible capaz de reducir el impacto ambiental sin comprometer la eficiencia industrial, la calidad de los medicamentos ni el acceso de los pacientes a las terapias.

 

 

Fuente: Consalud.