Eli Lilly acordó la adquisición de Merida Biosciences por hasta US$2.875 millones en efectivo, en una operación que combina un pago inicial con desembolsos adicionales vinculados al cumplimiento de determinados hitos. El acuerdo está sujeto a las condiciones habituales de cierre y a las aprobaciones regulatorias correspondientes, y se espera que se concrete durante el cuarto trimestre de 2026.
Con esta compra, Lilly busca ampliar su plataforma de investigación en inmunología y sumar a su cartera una tecnología desarrollada para intervenir de manera selectiva sobre los autoanticuerpos patógenos. Se trata de proteínas del sistema inmunitario que, en determinadas enfermedades, atacan o alteran funciones normales del organismo y pueden estar en el origen de distintos trastornos autoinmunes.
La apuesta de Merida se diferencia de buena parte de los tratamientos inmunológicos convencionales por el mecanismo que intenta desarrollar. En lugar de producir una supresión generalizada de la respuesta inmunitaria, su plataforma de ingeniería de anticuerpos está diseñada para eliminar de manera selectiva y sostenida los autoanticuerpos que provocan la enfermedad, preservando al mismo tiempo la función normal del sistema inmune.
El principal programa de la biotecnológica es MER511, un candidato dirigido inicialmente contra la enfermedad de Graves y la enfermedad ocular tiroidea asociada. Ambas patologías están relacionadas con autoanticuerpos que estimulan de manera anormal el receptor de la hormona estimulante de la tiroides.
Los primeros datos clínicos disponibles de MER511 corresponden a un estudio de Fase 1. Según la información difundida por las compañías, el candidato consiguió reducciones importantes de los autoanticuerpos estimulantes de la tiroides y mostró un perfil de seguridad inicial favorable. El desarrollo, sin embargo, todavía se encuentra en una etapa temprana y deberá atravesar nuevas fases de investigación antes de poder determinar su eficacia y seguridad a mayor escala.
El interés de Lilly no se limita a este único programa. La compañía considera que el enfoque de degradación selectiva de autoanticuerpos podría aplicarse a un conjunto más amplio de enfermedades mediadas por anticuerpos. La plataforma de Merida incluye investigaciones orientadas a patologías autoinmunes y alérgicas, lo que abre la posibilidad de ampliar la utilización de esta tecnología más allá de las indicaciones que actualmente se encuentran en desarrollo clínico.
Para la industria farmacéutica, el movimiento tiene además una lectura estratégica. Las grandes compañías están buscando nuevas plataformas capaces de generar tratamientos con mecanismos de acción diferenciados, especialmente en áreas donde todavía existe una elevada necesidad médica no cubierta. La inmunología es uno de esos campos, debido a la diversidad de enfermedades involucradas y a las limitaciones que presentan algunos tratamientos basados en la modulación general del sistema inmunitario.
La adquisición de Merida se suma a una serie de operaciones realizadas por Lilly durante 2026 para ampliar y diversificar su cartera de investigación. El fuerte crecimiento de sus negocios vinculados a diabetes y obesidad le permitió incrementar su capacidad de inversión en nuevas áreas terapéuticas, al mismo tiempo que la compañía busca construir fuentes adicionales de crecimiento para los próximos años. La estrategia de adquisiciones apunta, entre otros objetivos, a reducir la dependencia de su actual franquicia de medicamentos para obesidad y diabetes y ampliar su presencia en inmunología.
Merida, por su parte, es una compañía relativamente joven. Fue lanzada en 2025 con una ronda Serie A de US$121 millones destinada a desarrollar terapias para distintas enfermedades autoinmunes y alérgicas. La operación permitirá que la plataforma pase a contar con los recursos y la infraestructura de una de las principales compañías farmacéuticas del mundo para avanzar en su desarrollo clínico.
El acuerdo también refleja una tendencia cada vez más marcada en el sector biofarmacéutico: las grandes farmacéuticas recurren a adquisiciones de biotecnológicas para incorporar tecnologías y candidatos innovadores sin tener que desarrollar desde cero determinadas plataformas de investigación. En estos casos, el valor de una operación no está únicamente en los activos que ya llegaron a etapas clínicas, sino también en la posibilidad de acceder a una tecnología que pueda generar nuevos programas en el futuro.
El desafío para Lilly será ahora transformar el potencial de la plataforma de Merida en resultados clínicos. MER511 todavía deberá demostrar su eficacia y seguridad en estudios posteriores, mientras que los restantes programas de investigación tendrán que superar las distintas etapas preclínicas y clínicas. La adquisición representa, por lo tanto, una apuesta por una tecnología todavía en desarrollo, pero con posibilidades de aplicación en un mercado de enfermedades inmunomediadas de alta complejidad.
Con esta operación, Lilly suma una nueva pieza a su estrategia de expansión en I+D y refuerza su posicionamiento en inmunología. Más allá del monto de la transacción, el interés está puesto en la plataforma tecnológica de Merida y en la posibilidad de desarrollar tratamientos capaces de actuar sobre el origen molecular de determinadas enfermedades autoinmunes, en lugar de limitarse a controlar de manera generalizada la respuesta del sistema inmune.
Fuente: Infobae.