En un movimiento que refuerza la tendencia hacia la internacionalización de las terapias oncológicas más avanzadas, la empresa argentina Bioprofarma Bagó firmó una alianza estratégica con la biofarmacéutica estadounidense Polaris Pharmaceuticals para la comercialización en América Latina de ADI-PEG20, un tratamiento biotecnológico en desarrollo para cánceres de difícil abordaje, como el mesotelioma pleural maligno.
El acuerdo posiciona a Bioprofarma Bagó como el socio exclusivo para registrar, importar y distribuir este producto –comercializado como ADZODI®– en Argentina y otros mercados de la región. El fármaco actúa privando de arginina a ciertas células tumorales, un mecanismo innovador que se encuentra en fase avanzada de desarrollo clínico y que podría marcar una diferencia en pacientes con pocas opciones terapéuticas.
La molécula ADI-PEG 20 está siendo desarrollada por Polaris como una terapia de primera clase que apunta a tumores dependientes de arginina, un aminoácido clave para su crecimiento. Su aplicación más avanzada hasta ahora ha sido en mesotelioma, pero se encuentra en ensayos para otras indicaciones complejas como glioblastoma, carcinoma hepatocelular, melanoma y leucemia mieloide aguda.
En Estados Unidos, la empresa planea presentar en breve una solicitud de licencia biológica (BLA) ante la FDA, mientras avanza con alianzas similares en regiones como Europa, Oriente Medio y Asia.
La llegada de ADZODI® podría representar un punto de inflexión en el acceso a terapias oncológicas de frontera en Latinoamérica. Si bien el desarrollo de tratamientos innovadores muchas veces se concentra en mercados de alto ingreso, esta alianza busca acortar la brecha en acceso, apoyándose en un actor local con fuerte presencia regulatoria y comercial.
Como ocurre con toda tecnología sanitaria innovadora, el verdadero impacto dependerá de su aprobación regulatoria país por país, su incorporación a los sistemas de salud y su accesibilidad económica. En ese camino, Bioprofarma Bagó tendrá la tarea de navegar un entorno complejo, marcado por procesos burocráticos y, muchas veces, escasos mecanismos de financiamiento para medicamentos de alto costo.
En un escenario donde los tratamientos oncológicos están cada vez más basados en la biotecnología y la personalización, alianzas como la de Bioprofarma Bagó y Polaris abren una puerta para que América Latina no quede al margen de esos avances.
No se trata solo de una licencia comercial: es, en esencia, una apuesta por democratizar la innovación terapéutica en un continente que la necesita con urgencia.
Fuente: PM Farma.