Notas de Interés

GSK y la Universidad de Oxford lanzan una colaboración pionera para rediseñar la investigación en enfermedades inflamatorias
Con una inversión de £10 millones, GSK y Oxford crean un centro experimental que permitirá ensayar múltiples fármacos en paralelo para enfermedades inflamatorias, impulsando la medicina de precisión desde el laboratorio celular hasta los pacientes.

GSK y la Universidad de Oxford han puesto en marcha una sociedad innovadora destinada a transformar cómo se estudian y tratan las enfermedades inflamatorias mediadas por el sistema inmunitario. Según informan desde la Universidad de Oxford, la “Experimental Medicine Collaboration” (EMC) contará con una inversión de £10 millones por parte de GSK durante los próximos cinco años para fortalecer la infraestructura del Oxford Experimental Medicine Clinical Research Facility (EMCRF).

 

Bajo este acuerdo, expertos de ambas instituciones —liderados por el profesor Christopher Buckley, catedrático de Medicina Traslacional de Oxford, y el Dr. Eric Olson, responsable de Desarrollo Temprano en GSK— abordarán ensayos en fase temprana enfocados en comprender los mecanismos celulares causales de la inflamación. Al realizar estudios paralelos en diferentes enfermedades inflamatorias, esperan acelerar la identificación de tratamientos más precisos.

 

Desde Oxford destacan que esta colaboración combina la experiencia clínica y biomédica de la universidad con las capacidades de GSK en descubrimiento de fármacos, validación de dianas terapéuticas y desarrollo clínico. Para Dame Fiona Powrie, directora del Instituto Kennedy de Reumatología de Oxford, la alianza representa “lo mejor de la ciencia traslacional”: permite “acelerar la transición desde el descubrimiento en laboratorio hasta el beneficio para los pacientes”.

 

Uno de los focos clave será des-riskear el desarrollo de fármacos. Mediante el diseño de estudios de medicina experimental que establezcan “causalidad celular” —es decir, cómo ciertas moléculas afectan directamente a células implicadas en la inflamación— podrán tomar decisiones más informadas sobre qué compuestos avanzar, reduciendo riesgos en fases de desarrollo más costosas.

 

La instalación clínica del EMCRF, apoyada por el National Institute of Health and Care Research (NIHR) del Reino Unido, es parte esencial del plan: será un recurso para estudios en fase temprana y permitirá realizar ensayos sofisticados con diseños innovadores. Al integrar ciencia molecular con práctica clínica, se espera que la colaboración genere medicamentos más eficaces y personalizados.

 

Esta iniciativa se suma a otros proyectos ya existentes entre GSK y Oxford: en 2021 crearon el Oxford-GSK Institute of Molecular and Computational Medicine, con foco en medicina computacional, genómica funcional y machine learning aplicados a enfermedades complejas. Además, la EMC se apoya en equipos con experiencia en inmunología, biología de la inflamación, reparación tisular y modelos computacionales, reflejando el enfoque multidisciplinario de Oxford.

 

El modelo de esta colaboración —ensayos experimentales tempranos, infraestructura clínica dedicada y validación de mecanismos a nivel celular— podría redefinir cómo se desarrollan terapias inflamatorias, desplazando parte de la carga de la investigación tradicional hacia un esquema más ágil y con mayor poder predictivo. Más allá del avance científico, su impacto podría ser muy significativo para pacientes con artritis, enfermedades autoinmunes u otros trastornos inflamatorios crónicos, donde los tratamientos actuales muchas veces son insuficientes o imprecisos.

 

En síntesis, la alianza entre GSK y Oxford marca un paso estratégico hacia una medicina experimental más eficaz y predecible, que no solo acelera el descubrimiento sino que optimiza el trayecto desde la ciencia básica hasta la clínica.

 

 

Fuente: Consalud.