Johnson & Johnson (J&J) anunció la adquisición de Halda Therapeutics por US$ 3.050 millones en efectivo, con el objetivo de fortalecer su cartera oncológica con terapias altamente dirigidas para tumores sólidos.
Halda aporta a J&J su plataforma patentada llamada RIPTAC (Regulated Induced Proximity Targeting Chimera), que permite diseñar pequeños fármacos orales que inducen la muerte selectiva de células tumorales. Su candidato principal es HLD-0915, uno de primera fila para el tratamiento del cáncer de próstata, actualmente en estudios de fase 1/2.
Según Halda, los datos iniciales mostraron que el fármaco es bien tolerado y presenta señales alentadoras de eficacia —reducción del antígeno prostático específico (PSA) y algunas respuestas tumorales según los criterios RECIST— incluso en pacientes que habían agotado otras opciones terapéuticas. La compañía destaca que su tecnología RIPTAC podría sortear resistencias que limitan otros tratamientos actuales, al inducir una interacción entre un marcador tumoral específico y una proteína esencial para la supervivencia de la célula cancerosa.
Además del fármaco para próstata, el portafolio de Halda incluye otros programas en etapas tempranas dirigidos a cáncer de mama, pulmón y otros tumores sólidos. J&J, por su parte, ve esta adquisición como un catalizador a mediano y largo plazo: combinará el pipeline y talento de Halda con su propia capacidad de I+D, manufactura y comercialización.
Desde el punto financiero, J&J anticipa que el cierre de la operación ocurrirá en los próximos meses, pendiente de las aprobaciones regulatorias habituales. También proyecta un impacto dilutivo en sus ganancias ajustadas por acción (EPS) de aproximadamente US$ 0,15 durante 2026, debido al financiamiento a corto plazo y los cargos no recurrentes vinculados con acciones para los empleados de Halda.
Para Halda, este acuerdo representa un reconocimiento a años de desarrollo científico. Su CEO, Christian S. Schade, señaló que la unión con J&J permitirá avanzar con mayor velocidad en su misión de entregar terapias de precisión primero para el cáncer de próstata y luego para otras enfermedades.
En resumen, la compra de Halda por parte de J&J no solo refuerza su pipeline oncológico frente a tumores difíciles, sino que también refleja la apuesta estratégica de la farmacéutica por terapias pequeñas, orales y de mecanismo innovador, que puedan ofrecer ventaja frente a los tratamientos convencionales o resistentes.
Fuente: El Economista.