Merck & Co. (MSD) y Cidara Therapeutics han firmado un acuerdo para que Merck adquiera todas las acciones de la biotecnológica por US$ 221,50 por acción, lo que sitúa la operación en un total aproximado de US$ 9.200 millones.
El activo más valioso que trae Cidara es CD388, un antiviral de larga duración (long-acting) que no es una vacuna, sino un conjugado entre una pequeña molécula inhibidora de la neuraminidasa viral y un fragmento Fc de anticuerpo humano. Este diseño le permite mantenerse activo en el organismo durante períodos prolongados.
CD388 está siendo evaluado en un estudio clínico de fase 3 llamado ANCHOR (NCT07159763), con pacientes adultos y adolescentes en riesgo de sufrir complicaciones por gripe. En fase 2b (estudio NAVIGATE, NCT06609460), demostró una protección significativa frente a la influenza sintomática. Además, la FDA le otorgó la designación de “Breakthrough Therapy”, lo que refleja su potencial para cubrir necesidades no satisfechas.
Desde Merck, su CEO Robert M. Davis destacó que esta compra encaja dentro de la estrategia científica de la compañía para diversificar su pipeline con candidatos innovadores. Según él, CD388 podría ser un impulsor clave de crecimiento para la próxima década. Por su parte, Dean Y. Li, presidente de Merck Research Laboratories, subraya que la gripe sigue siendo un gran problema de salud pública, especialmente para poblaciones vulnerables como mayores o inmunodeprimidos.
Cidara, por su parte, celebra el acuerdo como un hito. Su CEO Jeffrey Stein afirmó que la experiencia global en desarrollo, regulación y comercialización de Merck será fundamental para llevar CD388 a los pacientes que más lo necesitan.
Desde el punto financiero y regulatorio, la adquisición requiere la aceptación mayoritaria de los accionistas de Cidara y está sujeta a condiciones habituales, como la espera por la aprobación antimonopolio bajo la Ley Hart-Scott-Rodino de EE. UU. El cierre de la operación está previsto para el primer trimestre de 2026.
La tecnología de Cidara se apoya en su plataforma Cloudbreak®, que desarrolla conjugados fármaco-Fc (DFC) capaces no solo de inhibir dianas específicas, sino también de reclutar mecanismos del sistema inmune para prolongar su acción.
Esta adquisición representa para Merck una apuesta estratégica: reforzar su portfolio respiratorio con un antiviral innovador, reforzar su pipeline frente al fin de patentes de ciertas drogas clave y anticipar un mercado donde la prevención de la gripe podría beneficiarse de alternativas más duraderas que las vacunas tradicionales.
Fuente: Merck / Cidara.