Notas de Interés

Escalar la inteligencia artificial en la industria farmacéutica: prioridades y retos estratégicos hacia 2026
Un nuevo informe global revela que las empresas farmacéuticas y biotecnológicas ya no solo experimentan con inteligencia artificial (IA), sino que la están integrando como motor clave de crecimiento estratégico.

Las organizaciones farmacéuticas están dando un giro en su enfoque hacia la IA: de preguntarse dónde puede ser útil, ahora se enfocan en dónde debe impulsar crecimiento real para su negocio y sus públicos clave. Esta evolución se basa en la madurez de estrategias tecnológicas y en una visión enfocada en generar valor tangible, no solo en adoptar nuevas herramientas por moda. Los líderes tecnológicos de la industria identifican múltiples presiones —desde expectativas más altas en atención sanitaria hasta avances competitivos y retos regulatorios— que hacen que la IA sea una cuestión estratégica para el crecimiento sostenible.

 

Entre los principales objetivos de inversión destacan la aceleración del descubrimiento de fármacos, mejorar el compromiso del paciente, diversificar el portafolio de productos y explorar nuevas fuentes de ingresos. Como parte de este cambio de paradigma, las inversiones en IA se clasifican en caminos de retorno rápido y apuestas a largo plazo: las aplicaciones de valor inmediato suelen concentrarse en operaciones de datos empresariales y ventas personalizadas, mientras que áreas como descubrimiento clínico y ensayos esperan beneficios más lentos pero potencialmente transformadores.

 

No obstante, el progreso está condicionado por la calidad de los datos y la infraestructura tecnológica subyacente, que muchas empresas aún están adaptando para soportar flujos de trabajo inteligentes y automatizados. La falta de claridad estratégica o métricas de éxito definidas es una de las principales razones por las cuales los pilotos de IA no siempre se traducen en despliegues a escala. Por eso, los expertos enfatizan que es clave alinear objetivos comerciales con iniciativas tecnológicas, construir capacidades internas equilibradas entre conocimiento del dominio y expertise técnico, y establecer marcos de gobernanza robustos que permitan escalabilidad y confianza.

 

Esta transformación de la IA de una curiosidad tecnológica a un activo estratégico no solo redefine cómo se estructuran los equipos y las inversiones, sino también cómo la industria farmacéutica compite y responde a las expectativas de innovación, eficiencia y valor sanitario en un mercado global cada vez más exigente.

 

 

Fuente: ZS.com